[C] ¿Eres financieramente resiliente?

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La resiliencia financiera es la capacidad de resistir y sobreponerse a los eventos de la vida que afectan los ingresos y/o los activos de una persona. En el lenguaje cotidiano, la resiliencia es la capacidad de “hacer frente a los problemas” y continuar a pesar de los contratiempos de la vida. Las personas resilientes son aquellas que “usan limones para hacer limonada” Algunos eventos económicamente estresantes, como el desempleo, el divorcio, la discapacidad y los problemas de salud, afectan a las personas individualmente. Otros, como la pandemia de COVID-19, las recesiones económicas, las caídas del mercado de valores y los actos de delincuencia, afectan a la sociedad en su conjunto.

¿Qué nos hace financieramente resilientes?

La investigación realizada por Sharon Danes, Ph. D., profesora de la Universidad de Minnesota, descubrió que hay cinco características que mejoran la resiliencia de las personas frente a los cambios y desafíos de la vida. Estas cinco características son: ser positivo, enfocado, flexible, organizado y proactivo:
  • Las personas positivas ven los desafíos como oportunidades. Replantean las situaciones de manera positiva y, a menudo, usan la expresión “Podría haber sido mucho peor” cuando hablan de su desgracia.
  • Las personas enfocadas determinan hacia dónde se dirigen en el futuro y se guían con sus objetivos para que los eventos de la vida y otras barreras no los disuadan.
  • Las personas flexibles están abiertas a experimentar con nuevas ideas y diferentes opciones cuando se enfrentan a la incertidumbre.
  • Las personas organizadas establecen prioridades y desarrollan enfoques estructurados para gestionar el cambio y hacer las cosas.
  • Las personas pro-activas trabajan con el cambio en lugar de defenderse de él. Anticipan y se preparan para lo que podría suceder en lugar de responder a los eventos después de que ocurran.
La resiliencia financiera se mejora si se cuenta con recursos financieros, como ahorros, un seguro de gastos médicos y un trabajo bien remunerado. Otro recurso para la resiliencia financiera es contar de manera individual con un capital humano. Los economistas definen el capital humano como todos los conocimientos, habilidades, experiencias y otras cualidades propias que las personas “venden” a sus empleadores. 

¿Qué comportamientos influyen en la resiliencia financiera?

El capital social también aumenta la resiliencia financiera. Esto incluye tu red de apoyo: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y todas aquellas personas que puedan brindarte asistencia financiera y emocional durante tiempos difíciles. Un ejemplo es alguien que lleva a un amigo a su tratamiento contra el cáncer, ahorrándole así el costo y el estrés de llegar al hospital solo y por su cuenta. Los comportamientos financieros comúnmente recomendados pueden aumentar la resiliencia financiera. A continuación, se presentan cinco ejemplos:
  • Mantén una baja relación deuda-ingreso: mantén los pagos mensuales de tu deuda de consumo en el 15% o menos de tu salario neto mensual. Una proporción del 20% o más es una zona de peligro. Ejemplo: $525,000 destinados al pago de deudas debe ser el límite máximo para un sueldo de $3’500.000.
  • Acumula un fondo de emergencia adecuado: Ahorra por lo menos los gastos de tres meses. Mantén este dinero líquido en equivalentes de efectivo, como una cooperativa financiera, un fondo de inversión o un certificado de depósito a término, más conocido como CDT.
  • Aprende a invertir en tu formación: Nunca consideres que tu educación o entrenamiento laboral ha terminado. Sigue adquiriendo conocimientos y desarrolla nuevas habilidades para aumentar tu capital humano y abrir tus alternativas en el competitivo mercado laboral de la actualidad.
  • Adquiere el seguro que necesites: Protege a tus familiares contra un revés desafortunado de la vida con un seguro de vida; y si tu empresa lo permite, amplía esta cobertura para que también te proteja en caso de enfermedad catastrófica o discapacidad permanente por enfermedad o accidente.
  • Aumenta tus conocimientos financieros: Comprométete a aprender una cosa nueva sobre finanzas personales todos los días. Las buenas fuentes de información financiera incluyen revistas, seminarios de capacitación, blogs, podcasts, sitios web, asesores calificados, cursos de educación para adultos, programas de radio y televisión y clubes de inversión. ¡Y muchos son totalmente gratuitos!